14 febrero, 2018

Miércoles Mitológico: Nanna/Sin, el dios de la Luna

Nombre: Nanna (sumerio), Su’en/Sin (acadio), Dilimbabbar/Ašimbabbar (sumerio). El dibujo del nombre “dilim” también se utilizaba como la palabra “cuenco”, lo que puede hacer referencia a los cuartos de la luna, y “di” puede hacer referencia a “blanco”.

Área geográfica: desde los primeros momentos en Mesopotamia, Nanna/Su’en se convirtió en la divinidad patrona y protectora de la ciudad de Ur. Bajo el patronazgo de Ur-Nammu (c.2047-2030 AEC) se levantó un gran templo para Nanna y un zigurat cuyo nombre era é-kiš-nu-gál, que también se utilizó para nombrar más adelante sus templos en Babilonia y Nippur. Desde periodo acadio (c. 2334-2154 AEC) hasta el paleobabilónico (c. 1830-1531 AEC), era costumbre que la hija del gobernante se convirtiese en gran sacerdotisa de la Luna en Ur. La más famosa de ellas es Enheduanna, supuesta autora de un gran número de trabajos literarios.
Otros lugares de culto para Nanna/Sin son Ga'eš, cerca de Ur, o Urum, el actual Tell ‘Uqair al este de Babilonia, donde se conocía al dios como Dilimbabbar. También hubo templos en Harran, al sureste de la actual Urfa, donde se encontró una estela con una gran inscripción que conmemora a Adda-guppi, la madre del rey Nabonido, y celebra su reverencia hacia el dios de la Luna. Otra estela de Harran conmemora el ascenso de Nabonido al trono y se describe como un acto de la voluntad de Su’en.
Marco temporal: tenemos registros del nombre de Nanna desde los primeros ejemplos de cultura escrita. Se utilizó como nombre propio en el periodo de Uruk Tardío (3400-3000 AEC), y de hecho algunos de los ejemplos más famosos son Naram-Sin (2254-2218 AEC) o Sennacherib, escrito en acadio Sin-ahhe-eruba (periodo neo-asirio, 705-681 AEC). Es con la III Dinastía de Ur (c.2112-2004 AEC) con la que aparece un mayor número de veces tanto en registros como en textos literarios, lo que indica un gran incremento en su culto. Al fin y al cabo, Nanna era la divinidad protectora de Ur. En los registros anuales aparece en múltiples ocasiones, con motivo de la inclusión de una gran sacerdotisa de la Luna y debido a gran cantidad de ofrendas. En la literatura también es un gran protagonista; dentro de los himnos reales para el rey Šulgi, segundo monarca de la dinastía de Ur (c. 2094-2047 AEC) hay al menos quince dedicados a Nanna.
El culto al dios de la luna continuó a lo largo del periodo paleobabilónico (c. 1830-1531 AEC), ya que quedan registros de nombres reales, inscripciones votivas, fechas y ofrendas. Hacia 1500 AEC parece que Nanna perdió protagonismo, pero con la entrada del primer milenio se recuperó, siendo especialmente popular en el periodo neo-asirio, ya que aparece como segunda divinidad después de Aššur para bendecir a los reyes.

Sello de Hashhamer donde aparece Nanna en forma de luna creciente.
Hacia 2100 AEC, Iraq. Actualmente en el British Museum.



Historia: Nanna/Sin fue una de las divinidades más importantes del panteón mesopotámico, apareciendo en los primeros estadios detrás de las cuatro divinidades principales (An, Enlil, Inanna y Enki). Debido a su asociación con el toro por la corona de la luna creciente, Nanna se convirtió en protector del ganado e incluso se compuso un poema titulado Los rebaños de Nanna. Como protector del ganado, también se le asoció con la fertilidad y con los ciclos menstruales, similares en duración a las transformaciones de la luna. Hay un texto médico-mágico, Una vaca de Sin, que explica cómo Nanna alivió los dolores del parto de su vaca favorita, Geme-Sin, y así las mujeres estarían protegidas al dar a luz por él.
También se le consideraba el señor del conocimiento y la sabiduría. Los movimientos de la luna se observaban para las predicciones, y así terminó vinculándose con la adivinación. Es posible que estos poderes sobrenaturales derivasen de la habilidad del dios para iluminar la oscuridad, y a menudo aparece invocado junto a Utu/Šamaš, el dios solar, en textos asociados con leyes, veredictos, anuncios y predicciones de los destinos. En la famosa Estela de los Buitres, Nanna aparece como el “adivinador de destinos”, un papel que mantendría a lo largo de toda la tradición mesopotámica.
Según el mito sumerio Enlil y Ninlil, Nanna fue el primer hijo de esta pareja. Enlil violó a Ninlil y fue exiliado por el resto de dioses, pero ella le siguió, ya embarazada de Nanna. Ser el primer hijo de Enlil le dio la importancia y presencia que Ur tenía en el periodo de Ur III, ya que era su protector. Tuvo tres hermanos: Nergal y Ninazu, los dos divinidades del Submundo, y Enbililu, el dios de la irrigación. Uno de los rasgos físicos más característicos de Nanna era su barba de lapislázuli.
La esposa de Nanna era la diosa Ningal/Nikkal, y tuvieron dos hijos: Inanna, la diosa del amor y la guerra, y Utu, el dios del sol. Otra divinidad que se decía descendiente de Nanna era Nuska/Nusku, un ministro de Enlil, pero esta idea estaba fundamentalmente arraigada en Harran.
Nanna juega un papel muy importante en el poema sumerio Lugalbanda, donde rescata de la enfermedad al joven Lugalbanda para que pueda realizar una tarea divina más elevada. En esta ocasión, Nanna está acompañado de Inanna y Utu, siendo las Luminarias una poderosa entidad en la mitología mesopotámica.

BLACK, Jeremy and GREEN, Anthony: Gods, Demons and Symbols of Ancient Mesopotamia. The British Museum Press, London, ed. 2004, p. 135. 

Iconografía: a pesar de la popularidad de Nanna dentro del panteón y la literatura de Mesopotamia, no es tan común verlo representado iconográficamente. En el periodo de Ur III aparecen algunas imágenes antropomórficas, pero esto es bastante raro a partir del segundo milenio. En la habitación 132 del sitio arqueológico de Mari aparece una pintura del dios de la luna, y en los relieves de roca de Maltai, patronazgo de Sennacherib, hay otra representación de Nanna portando la corona de la luna creciente, de pie sobre un león híbrido con alas y cuartos traseros de pájaro. Desafortunadamente estos relieves están muy deteriorados y es muy complicado diferenciar las figuras. Los ejemplos más habituales de la imagen de Nanna se encuentran en los sellos reales, repartidos por toda Mesopotamia.
Una forma de representarlo es utilizando únicamente la luna creciente (u4-sakar en sumerio y u/ašqāru en acadio) a partir de los sellos del Dinástico Temprano. Esta luna creciente se asoció más adelante con los cuernos del Toro de los Cielos, vinculado con Nanna. Otros símbolos eran el barco y un trípode cuyo significado real es desconocido. Actualmente se piensa que la mayoría de los motivos de Nanna también los tiene el dios del sol, Utu/Šamaš, como los rayos, las puertas y las figuras que se alzan detrás de las montañas.

Divinidades similares en otros cultos: Sin era el nombre de la divinidad de la luna en la mitología árabe y se le adoraba en Hadhramaut.

“Nanna” de Yigit Koruglu (2017)
https://www.yigitkoroglu.com/






BILBIOGRAFÍA:
BLACK, Jeremy and GREEN, Anthony: Gods, Demons and Symbols of Ancient Mesopotamia. The British Museum Press, London, ed. 2004.
Ancient Mesopotamian Gods and Goddesses, online resource, University of Pennsylvania: http://oracc.museum.upenn.edu/amgg/index.html
Archmap, Maltai Rock Reliefs (may 2014): http://archmap.org/archmap_2/Site/Collection?building_id=2689

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