28 febrero, 2018

Miércoles Mitológico: Lamassu, los espíritus guardianes


Nombre: Lama (sumerio), Lamassu (acadio/asirio), alad (sumerio), šêdu (acadio), aladlammû (asirio), apsasû (asirio).
Área geográfica: en su papel de espíritus protectores, los Lamassu pueden encontrarse en las puertas de grandes palacios y templos, guardando las entradas, por toda el área mesopotámica. Sin embargo, los ejemplos que nos quedan fueron encontrados en la zona de Asiria, al norte de Mesopotamia, siendo los más famosos los de Dur Sharrukin (actual Khorsabad), los de Nínive y los que quedan en Persépolis, en Irán, en la conocida Puerta de las Naciones.

Lamassu del palacio de Sargón (721-705 AEC) en Dur Sharrukin. Actualmente en el Musée du Louvre, París. 

Marco temporal: los Lamassu tal y como son conocidos ahora, con su iconografía mixta, fueron especialmente populares durante el periodo Neo-Asirio (911-621 AEC). Aproximadamente cien años más tarde, estos espíritus pasaron a formar parte de la imaginería imperial de los Aqueménidas, en Irán, probablemente transmitidos a partir de las conquistas y el intercambio cultural con la zona de Elam y de Mesopotamia.  
Historia: hablar de los Lamassu es complicado, ya que no se trata de una criatura única, sino que resultó de la fusión de dos divinidades diferentes. El término en sumerio lama, que en acadio era lamassu, se refería a una divinidad protectora, normalmente femenina, que tenía forma humana. Su forma masculina era alad en sumerio (šêdu en acadio), pero no tenían una personalidad definida, sino que eran entidades anónimas, y su tarea consistía en acompañar a los devotos en presencia de las grandes divinidades. Sin embargo, más adelante la palabra aladlammû se utilizó para denominar a las gigantescas criaturas mixtas que guardaban las puertas de los palacios asirios, siendo esta vez divinidades masculinas, y su versión femenina era aspasû.
Así que los Lamassu que conocemos ahora son realmente una divinidad de origen asirio, generados a partir de la fusión de los términos en sumerio primero y en acadio después. No obstante, tanto estas criaturas posteriores como las primigenias lama y alad conservaron la misma función, que era proteger a los mortales, muchas veces de los demonios, pero también de los propios dioses. Son lo que se conoce como divinidades apotropaicas. Colocarlos ante las puertas era una forma de prevenir que los espíritus malignos pudiesen entrar en los palacios y en los recintos sagrados. Al contrario que otras divinidades, los Lamassu asirios no tenían ese carácter dual tan habitual en Mesopotamia, sino que siempre se consideraron divinidades benefactoras, nobles y muy poderosas.

Entrada monumental del palacio de Ashurnasipal II (883-859 AEC) en Nínive.
Actualmente en The British Museum, Londres.

Iconografía: los Lamassu combinan varios elementos, cada uno representando un valor específico. Sus cuerpos normalmente son de león o de toro, dos de los animales más importantes del imaginario mesopotámico, símbolo de realeza y de fuerza. También tienen alas de rapaz, probablemente de águila o de buitre, símbolo de libertad y de velocidad. Por último, sus cabezas siempre son humanas y están adornadas con las coronas de cuernos con las que se representa a los dioses, para simbolizar su inteligencia y su presencia superior vinculada a los cielos.
A veces se dice que tienen cinco patas, pero esto no es del todo correcto. Las patas están colocadas para mostrar dos posiciones diferentes de los Lamassu. Si se los mira de frente, parecerá que están estáticos y en posición de guardia, mientras que al pasar junto a ellos las patas indican movimiento, convirtiéndolos en figuras pasantes. El detallismo de algunos de los ejemplos es muy elevado, y en algunos casos pueden observarse adornos como pendientes, collares y diademas. En la mitad inferior de sus cuerpos normalmente aparecen inscripciones alabando al soberano correspondiente, por lo general aquel que ordenó la construcción del edificio.
Divinidades similares en otros cultos: los Lamassu fueron especialmente populares en el imaginario de los Aqueménidas, mezclando y adaptando su iconografía con los símbolos del mazdeísmo/zoroastrismo, como las alas, el toro y el león.

“Lamassu” de Yigit Koruglu (2017), https://www.yigitkoroglu.com/





BIBLIOGRAFÍA:
BLACK, Jeremy and GREEN, Anthony: Gods, Demons and Symbols of Ancient Mesopotamia. The British Museum Press, London, ed. 2004.
Archmap, Maltai Rock Reliefs (may 2014): http://archmap.org/archmap_2/Site/Collection?building_id=2689


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