13 junio, 2015

Simurgh en «Manṭiq-uṭ-Ṭayr», «La conferencia de los pájaros»

Acercarse al sufismo merecería un artículo completo y mucho más conocimiento del que en este momento nosotros podemos aportar. Sin embargo, fruto de anteriores investigaciones, nos encontramos con que Simurgh tenía un lugar dentro de esta corriente filosófica como sinónimo del conocimiento absoluto y la sabiduría suprema. Se encuentra dentro de Maniq-u-ayr, «La conferencia de los pájaros», conocidísimo trabjo del místico persa ‘Aṭṭār Farīd-al-Dīn.
Aunque no vayamos a detenernos en el sufismo propiamente dicho, sí es necesaria una breve introducción al mismo para comprenderlo mejor. Según palabras de Abderramán M. Maanán, el sufismo es la expresión más intensa de la espiritualidad dentro del Islam, esencialmente íntimo y personal, pero al mismo tiempo tremendamente influyente en su entorno[1]. Se trata del camino verdadero hacia la sabiduría, la búsqueda del conocimiento absoluto. El nombre de esta corriente mística surge de un interesante juego léxico. La palabra en árabe taṣawwuf describe el acto de una persona que se pone una prenda de lana (ūf) como signo de humildad y austeridad. Por su proximidad al término ṣafā, que significa «pureza», «nitidez» o «traslucidez», Maanán explica que también se ha definido el sufismo como «purificación»[2].

Via: The Wild Reed, autor desconocido

«‘Aṭṭār» y «Farīd-al-Dīn» son, según B. Reinert, los seudónimos de un poeta, místico, teórico y hagiógrafo persa cuyo nombre real no está del todo claro. Las dos posibilidades que plantea Reinert son que se llamase Abū Ḥāmed Moḥammad ibn Abī Bakr Ebrāhīm o, según Ebn al-Fowatī, Sa’d ibn Yūsof[3].

«‘Aṭṭār de Nishapur».
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Sus fechas de nacimiento y muerte también son un misterio[4], pero lo que sí es seguro es que estuvo activo a finales del siglo xii y a principios del xiii, cuando escribió sus numerosas obras. A partir de muchas de ellas, según Reinert y H. Ritter, se interpreta que ‘Aṭṭār era farmacéutico y médico, atendió a un gran número de pacientes, pero parece ser que su fama como poeta no se conocía más allá de la ciudad de Nīšāpūr[5].
En 1177 ‘Aṭṭār escribió la que sería una de las obras más importantes del sufismo medieval en Persia. Se trata del grandiosa elaboración poética del Maniq-u-ayr, «La conferencia de los pájaros», inspirada en el Resālat al-ayr de uno de los dos hermanos Ḡazālī, Aḥmad o Moḥammad, que combina dos temas ya conocidos entonces: la reunión de los pájaros para escoger al más válido de ellos como líder, y el posterior viaje de las aves hasta el lejano lugar donde el pájaro elegido descansa[6]. Según Reinert, ‘Aṭṭār embelleció y expandió las alegorías de Ḡazālī y les proporcionó un significado más profundo[7]. Sus pájaros no son una bandada anónima, sino que intervienen a menudo de forma individual. Además, el relato está enriquecido con anécdotas e historias paralelas, utilizadas por el poeta para desarrollar otros temas dentro de la misma obra.

«Simurgh, soberano de los pájaros», detalle.
British Library, 1610-1611.

El Maniq-u-ayr comienza con la ya citada reunión, en la que todos los pájaros debaten acerca de cuál de ellos es el adecuado para nombrarlo su rey. Resuelven que no puede ser otro que Simurgh –que en este caso es macho, cuando previamente se diferenciaba por su condición de hembra–, y emprenden el viaje hacia su lejano palacio, con la abubilla como líder. La marcha les cuesta la vida a varios de ellos, y finalmente son solo treinta los que consiguen llegar a su destino. Una vez allí, son advertidos de la inaccesibilidad de Simurgh y de su majestad autosuficiente, por encima de todo lo demás conocido. Solo cuando han aprehendido la inmensidad del abismo que los diferencia, esto es, su dependencia frente a la independencia de Simurgh, son autorizados a acudir ante él. Sin embargo, lo que sucede entonces es que los treinta pájaros se dan cuenta de que ellos son el reflejo de Simurgh. Entonces las aves se deshacen en fanā[8], para unirse todos en una forma nueva y divina.
ʿAṭṭār consuma el relato con una afirmación: el hombre alcanzará el conocimiento absoluto dentro de sí mismo, que como antes se explicaba es una de las bases del sufismo. Además, el poeta utiliza un ingenioso juego de palabras para el lector atento; en farsī es el número 30, mientras que mor quiere decir «pájaros».


«Simurgh con los Treinta Pájaros», Maniq-u-ayr.
1493, MS. Elliott 246, fol. 25v.
Bodleian Library, Oxford University. 




Bibliografía
Curry, J. y Ohlander, E. (eds.): Sufism and society : arrangements of the mystical in the Muslim World, 1200-1800. Londres, Routledge, 2012.
Elmore, G. T.: Islamic sainthood in the fullness of time: "Ibn al-ʿArabī's" Book of the fabulous gryphon. Leiden, Brill, 1999.
Maanán, A. M.: Tasawwuf. Introducción al sufismo. Fundación Azzagra, Almuzara, 2006.
Quingles, J.: Persia y los orígenes del sufismo. Madrid, Mandala ediciones, 2008.
Reinert, B.: «ʿAṭṭār, Farīd-al-Dīn», Encyclopædia Iranica. Nueva York, edición digital, 1987.
Ritter, H.: «ʿAṭṭār, Farīd-al-Dīn Muḥammad b. Ibrāhīm», en: Encyclopaedia of Islam. preparing by a number of leading orientalists, vol. i. Leiden, Brill, 1979-2004, pp. 752-755.
Schimmel, A.: Mystical dimensions of Islam. Chapel Hill, The University of North Carolina Press, 1975.
Singh, N. K. (ed.): Global Encyclopaedia of Islamic Mystics and Mysticism, vol i y ii. Nueva Delhi, Global Vision Publishing House, 2009.
Ziai, H.: «Illuminationism», Encyclopædia Iranica. Nueva York, edición digital, 2004.





[1] Maanán, A. M.: Tasawwuf. Introducciónn al sufismo. Fundación Azzagra, Almuzara, 2006, p. 9.
[2] Ibid., p. 10.
[3] Reinert, B.: «ʿAṭṭār, Farīd-al-Dīn», Encyclopædia Iranica. Nueva York, edición digital, 1987, p. 1.
[4] H. Ritter expone la controversia acerca de estas fechas en su entrada en la Encyclopaedia of Islam. Véase: Ritter, H.: «Aṭṭār, Farīd-al-Dīn Muḥammad b. Ibrāhīm», en: Encyclopaedia of Islam. preparing by a number of leading orientalists, vol. i. Leiden, Brill, 1979-2004, pp. 752-755.
[5] Reinert, B., op. cit., p. 1; Ritter, H., op. cit., p. 752.
[6] Reinert, B., op. cit., p. 3.
[7] Ibid.
[8] Fanā es el término sufí para «extinción» o «muerte». Se refiere a la auto-eliminación del ser, mientras se está físicamente vivo. Las personas que alcanzan este estado están en completa unidad con Dios y, por tanto, con el conocimiento. El fanā es similar al Nirvana en el budismo. Singh, N. K. (ed.): Global Encyclopaedia of Islamic Mystics and Mysticism, vol i. Nueva Delhi, Global Vision Publishing House, 2009, p. 71.

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